La primera lección de Segunda B

Elche CF | OPINIÓN

La primera lección de Segunda B

Jerónimo Tormo,

El Elche CF de Vicente Mir aprendió en la Nova Creu Alta de Sabadell su primera lección, en Segunda División B no basta con ser mejor, hay que rubricarlo con goles. El acierto de cara a portería fue el talón de Aquiles de un equipo que en tierras catalanas se tuvo que conformar con un empate sin goles en su regreso a la categoría de bronce. Los ilicitanos quisieron pero no pudieron, en algunas fases del duelo incluso se llegaron a gustar creciendo con el paso de los minutos, pero de nada sirven las sensaciones si acaban eclipsadas por el resultado.

Mir no pone paños calientes a su análisis. “Era partido para ganar” dice el valenciano. No le falta razón al entrenador del Elche CF, más aún cuando sus pupilos pusieron toda la carne en el asador. También lo hizo el técnico que, lejos de conformarse con un empate, apostó por sacar la artillería pesada en busca del gol. No pudo ser y este Elche CF tendrá que aprender su primera lección del curso. Aún así, el camino dibujado por los franjiverde es el correcto, y cuantas más veces se repita sobre el verde, más oportunidades tendrá el equipo de sumar de tres en tres.

El discurso de este Elche CF 2017/2018 es diametralmente opuesto al del curso pasado. Provencio tiene claro que “hay que dar más y ser ganadores”, un mensaje que reescribe Tekio, “el empate no deja buen sabor de boca”. Se trata de ser ambiciosos. Puesto a hacer comparativas, y teniendo en cuenta que sólo se ha disputado un partido, parece que en el diccionario franjiverde de esta temporada las excusas no tienen cabida. Sinceramente, se agradece. Sobre todo porque a más de uno se le acabó la paciencia la temporada pasada cuando, rueda de prensa tras rueda de prensa, un tal Alberto Toril abusaba tomando el pelo tras el micrófono.

El madrileño era incapaz de hacer autocrítica y contagiaba a un grupo al que el tiempo llevó al pozo de la Segunda División B. Toril se gustaba desde el más puro masoquismo que provoca el lamentarse por lo que no se tenía en lugar de alegrarse por lo que tenía a sus órdenes. Cuestión de inseguridad. El ex entrenador del Elche CF rara vez lanzó un piropo a sus jugadores despreciándoles en la comparativa con el resto de plantilla de la categoría cuando el único que no estaba a la altura de la franja verde era la marioneta de una déspota, prepotente y soberbia comisión deportiva dirigida por José Luis ‘Chuti’ Molina.

Un año después la autocrítica chirría en el Martínez Valero, no porque no guste, más bien porque no estamos acostumbrados a ella con tanto pasotismo y dejadez, que si bien se ha erradicado del césped aún vive enrocados en la planta noble del Martínez Valero. Es pronto, muy pronto, demasiado pronto; para sacar la más mínima conclusión pero que el entrenador y el futbolista valore el prestigio de la franja verde, del Elche CF, más allá de la categoría, la obligación el la etiqueta de favoritismo, le hace a un pensar que no todo está perdido y que nuestro Elche CF tiene mucha historia que seguir escribiendo, alejado de los que viven acomplejados.

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